Gran visita, el lugar tiene decoración de bistró. Elegimos la mesa comunal que es con banquetas altas y está el pase de la cocina. Es buena experiencia si querés ver como cocinan, no tanto si querés intimidad. Carta de vinos corta pero variada. En general me gustó y volvería.
Comí
- Tarta de jamón y queso, que es hojaldrada, tiene azúcar y bechamel (Recuerda a un fosforito, buena masa de hojaldre y rica la salsa de mostaza que acompaña)
- Pan con manteca (Pan de masa madre quizás un poco pequeño, con un medallón de manteca que quizás tenía algo de noisette)
- Ceviche con boniato, maíz y ajo blanco (venía decorado con hilitos de tortilla de maíz, buena acidez, bien logrado)
- Ensaladilla de trucha, con honey butter toast, huevo mollet y huevas de trucha (el plato que más me gustó, gran combo y la ensaladilla estaba perfecta de textura y sabor)
- Matambrito de cerdo con mejillones (Con crema, buen plato aunque necesita un side para acompañar, acertada la combinación de mar y cerdo. Quizás un poco pesado, en nuestro caso era pechito y no matambrito)
- Papas fritas (Son más parecidas a las papas noisette, pure con almidón reconstruido, no son papas fritas, pero está bueno como plato, venía con mayo)
- Higos en almibar y frescos, crema inglesa de haba tonka y crema americana (buena la crema inglesa, y la combinación de los tipos de higos, demasiado dulce, le faltaba un contraste)
- Tarta flan de dulce de leche y whisky, bruleada y con crema americana (se podía comer sin el helado y estaba bien también, buen contraste flan y masa. Me gustó este postre)